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Al cierre de esta información, las autoridades de México y Texas no tenían la identidad de las víctimas mortales, pero se hablaba de los cuatro pasajeros de una pick- up Chevrolet Cheyenne de cabina y media, que al impacto se desplomó de lo alto del puente, y uno más que quedó carbonizado al interior de una camioneta miniván marca Windstar.
Los escuetos informes que aportaba la Policía Ministerial del Estado indicaban que el fatal encontronazo se dio al filo de las 20:15 horas, en el lado mexicano y a unos cien metros de la línea divisoria con los Estados Unidos
No estaba confirmado, pero la misma policía señalaba que uno de los camiones que explotaron al chocar frontalmente y que iba cargado con químicos condensados pertenece a la empresa TITSA de Reynosa, propiedad de Javier Cantú Barragán, hermano del ex presidente municipal de esa localidad, Serapio Cantú.
El terrorífico percance, donde también intervino una camioneta Yukon y una Toyota, cuyos ocupantes presuntamente salieron ilesos, originó el cierre total del tramo y las autoridades ordenaban que el flujo vehicular se realizara a través del Puente Internacional “Hidalgo”.
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